<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5615413006420121711</id><updated>2011-04-21T15:10:22.341-07:00</updated><category term='Observaciones'/><category term='Discanto'/><category term='Sils Maria'/><category term='Polyhimnia'/><title type='text'>El jardín de símbolos</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://eljardindesimbolos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eljardindesimbolos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Rogelio Saunders</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08163974059773922988</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_T_KZP9Uu38g/RhGu-rmFerI/AAAAAAAAAAk/taSXAPCOFbk/s320/Foto_para_perfil.png'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>6</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5615413006420121711.post-7113454256368806762</id><published>2007-05-21T09:02:00.000-07:00</published><updated>2007-05-21T09:09:23.364-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sils Maria'/><title type='text'>Ionisations</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: left; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;La vida continuará, tersa, inútil&lt;br&gt; 
en bosques de abetos de caras repetidas.&lt;br&gt;
No: no vendrá el diluvio tras nosotros.&lt;br&gt;
No nos preguntarán qué fuimos/hicimos.&lt;br&gt;
Nadie dirá nada ocupado en otras cosas.&lt;br&gt;
Siempre habrá otras cosas&lt;br&gt;
que no nos conciernen.&lt;br&gt;
Otros bosques, otras casas&lt;br&gt;
abandonadas en medio del bosque,&lt;br&gt;
o tardes de mudo ajetreo en las pardas arenas.&lt;br&gt;
No habrá sitio para nuestras pequeñas,&lt;br&gt;
absurdas discusiones, ni llantos&lt;br&gt;
de niños que no tuvimos, de padres&lt;br&gt;
que no nos besaron en la mejilla. La ventanilla&lt;br&gt;
del auto se cerrará con ese golpe rotundo, ya saben,&lt;br&gt;
que tiene todo lo nuevo, todo lo antiguo&lt;br&gt;
visto siempre como algo nuevo: la mano de la ex novia&lt;br&gt;
saludando a un barco en el horizonte: la nostalgia&lt;br&gt; 
sin objeto de los que hacen, sin más ni más, crujir&lt;br&gt;
el periódico, como si supiesen algo, con esa&lt;br&gt;
suficiencia provinciana que llena de vaho los cristales,&lt;br&gt;
oh el verano aquel del setenta y tantos en la&lt;br&gt;
inmensa parada y baile en que no estuvimos, los&lt;br&gt;
trajes que no estrenamos y —sin que fuera ni mucho menos&lt;br&gt;
el final— las muertes que no morimos. No: ni&lt;br&gt;  
muertos ni vivos sino hijos del sudor que recorre&lt;br&gt;
el canto de la mano, solos pero sin soledad, acompañados&lt;br&gt;
pero sin acompañamiento, cabezas sin multitudes.&lt;br&gt;
A todo esto el humo sube lentamente de la cocina,&lt;br&gt;
caen unas hojas extemporáneas, suenan unos retardados&lt;br&gt;
petardos. Es el sol, el anodino&lt;br&gt; 
mediodía, el brillo&lt;br&gt;
imprecatorio y el tufo rancio de la política. El papel,&lt;br&gt;
en una palabra, revoloteando sobre la oreja roja que se esconde&lt;br&gt;
del sol. Es el cambio, la mano avezada que recuerda una chistera.&lt;br&gt;
Es todo lo que no es y lo que no será. Al fin y al cabo el río&lt;br&gt;
no era eterno como nos decían. Sonreímos, con la cara embadurnada&lt;br&gt;
por un aburrimiento sempiterno. Las tablas de madera blanca del muelle,&lt;br&gt;
tablas ancilares, crujen. Oímos la fuga silenciosa de unas zapatillas&lt;br&gt;
rotas (el hoyuelo gracioso perdido entre el polvo de un desván&lt;br&gt;
que no es nuestro). Ajenos a todo (y sobre todo, al olvidado corazón&lt;br&gt;
que rebota como una bola de billar dentro de una caja de zapatos)&lt;br&gt;
hacemos chirriar la púa sobre el desastrado platino que mendigamos&lt;br&gt;
como ratas (nadie nos lo regaló). No: no había nadie. No había nada.&lt;br&gt;
Así el valiente anciano, jugando una partida de ajedrez.&lt;br&gt;
Así el horizonte rojo y su globo infecto de papel.&lt;br&gt;
Así nosotros, diciéndonos adiós con una mano de niño&lt;br&gt;
bajo la mirada sorda del culebrero murano&lt;br&gt;
que quita la arena de los ojos de los marineros muertos.&lt;br&gt;
«Oh amor mío, y este era el día incomparable&lt;br&gt;
en que tú y yo volveríamos a encontrarnos».&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5615413006420121711-7113454256368806762?l=eljardindesimbolos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/7113454256368806762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/7113454256368806762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eljardindesimbolos.blogspot.com/2007/05/ionisations.html' title='Ionisations'/><author><name>Rogelio Saunders</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08163974059773922988</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_T_KZP9Uu38g/RhGu-rmFerI/AAAAAAAAAAk/taSXAPCOFbk/s320/Foto_para_perfil.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5615413006420121711.post-1157855095559622124</id><published>2007-05-11T12:38:00.000-07:00</published><updated>2007-05-11T12:40:28.540-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Observaciones'/><title type='text'>Tú eras</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;El lobo huérfano de cola de plata está harto de gritar su destino de perro, su faena casi humana al pie del pino despiadado. Y ya la corneja se ha puesto de acuerdo con el puercoespín rabioso que hunde las uñas de niño en lo oscuro de la tierra. El sol está hecho como de un papel bilioso, indestructible y ácido como todas las noches sin ternura del mundo. Pero el lobo y todos los otros siguen haciendo girar la rueda, mientras el hosco satélite suelta su estrella de ajenjo y el pozo mutilado amamanta a los cuervos nacidos en la carne viva.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;El amor está hecho de todas las criaturas, de todas las tramas inextricables, de todos los sueños hundidos. Canta como un cartero ciego la estopa del día que muere, la luz que cayó como una piedra roja sobre el ojo del mago, y el beso de la adolescente, caliente como el fuego de Fausto, que sacudió al torpe hijo de la mañana como una sierpe eléctrica.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Es mejor que no sepamos lo que somos. Así podemos besarnos con toda la ignorancia, con la intacta locura.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5615413006420121711-1157855095559622124?l=eljardindesimbolos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/1157855095559622124'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/1157855095559622124'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eljardindesimbolos.blogspot.com/2007/05/t-eras.html' title='Tú eras'/><author><name>Rogelio Saunders</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08163974059773922988</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_T_KZP9Uu38g/RhGu-rmFerI/AAAAAAAAAAk/taSXAPCOFbk/s320/Foto_para_perfil.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5615413006420121711.post-6100553299613849222</id><published>2007-04-13T05:58:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T20:28:10.604-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Polyhimnia'/><title type='text'>Vater Pound</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;p style="line-height:2.5;font-family:Verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;
Vater Pound escribía sus instrucciones sobre la Poesía&lt;br&gt;
sentado junto al fuego del hogar en un Medio Oeste ya sólo imaginado,&lt;br&gt;en la cabaña de troncos rodeada de abetos o de pinos,&lt;br&gt;con una manta escocesa sobre las piernas quebradas.&lt;br&gt;
Le debo el fantasma inocente de Sexto Empírico&lt;br&gt;
y silenciosos desplazamientos de alejandrinos licenciosos.&lt;br&gt;La luna blanca y el búho sobre el pico del abeto.&lt;br&gt;Fragilidad, tu nombre es Mr. Pound.&lt;br&gt;Un niño convencido de la justeza del Universo,&lt;br&gt;y equivocándose siempre, sin embargo,&lt;br&gt;como una rosa bebiendo entre las dunas.&lt;br&gt;Pecoso y luego greñudo. Pecoso y luego.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-indent: 50px; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Infinitamente greñudo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;p  style="text-align: left; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;Un viejo salvaje y frágil.&lt;br&gt;
La importante distribución de los lados y la altura.&lt;br&gt;
El búho blanco y la luna sobre la rama del abeto.&lt;br&gt;
La barba circundando un rostro como un mar circundando una isla,&lt;br&gt;
como un bosque sepultando una casa.&lt;br&gt;
Pelos. Pelos. Pelos.&lt;br&gt;
La dificultad de transmitir un conocimiento.&lt;br&gt;
La dificultad de hablar en nombre de los otros.&lt;br&gt;
La imposibilidad de ser hasta el fin uno mismo.&lt;br&gt;
La imposibilidad. Oh la imposibilidad.&lt;br&gt;
Siempre la imposibilidad, la sinusoide del trigrama.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;
&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_T_KZP9Uu38g/Rh-FI0ugKDI/AAAAAAAAABI/_EUYnFM10DY/s1600-h/vater_pound_dibujo.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: left; cursor: pointer; width: 404px; height: 85px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_T_KZP9Uu38g/Rh-FI0ugKDI/AAAAAAAAABI/_EUYnFM10DY/s320/vater_pound_dibujo.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5052903693572122674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-indent: 200px; line-height: 3;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Abeto            Luna&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-indent: 200px; line-height: 3;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Casa              Búho&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-indent: 200px; line-height: 3;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Anciano      Hoja pintada&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-indent: 200px; line-height: 3;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Mono             Arroyo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p  style="line-height: 3;font-family:verdana;"&gt;No Mussolini&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No Adams&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No Gesell&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No Confucio&lt;br&gt;No Cavalcanti&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No Dante&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No Ovidio&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No Homero&lt;br&gt;No________&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No_______&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No_______&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No_______&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p 3=""  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;p  style="text-align: left; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;Y entonces, de pronto, por así decirlo, Mr. Pound desaparece.&lt;br&gt;
&lt;i&gt;Mr. Pound disappears.&lt;/i&gt;&lt;br&gt;
Haciendo honor a su nombre se hundió en el marasmo de la  Oikonomía.&lt;br&gt;
Inextricable, inexplicable.&lt;br&gt;
¿Es así como uno se vuelve loco?&lt;br&gt;
¿Es así como uno se vuelve loco?&lt;br&gt;
¿Loco, loco, loco, loco?&lt;br&gt;
¿Y por qué todo es tan frágil, tan disperso, tan híbrido?&lt;br&gt;
¿Cómo cortar de una vez la cabeza verdadera de la hidra?&lt;br&gt;
Mr. Pound paseándose por una calle de Londres.&lt;br&gt;
Mr. Pound subido sobre el pretil de un puente.&lt;br&gt;
Mr. Pound haciendo cabriolas en una ventana de Pisa.&lt;br&gt;
Mr. Pound en su celda: un ideograma trazado rápidamente sobre la cal.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; line-height: 27pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Mr. Pound un poco antes: colgado de una rama y chillando a la luz de la luna. Chillando de terror, balanceándose entre el follaje, una risa extraña, hi, hi, hi, hi, hi, advirtiendo a los que pasan, a lo lejos, por el cruce de caminos, brillando las hojas plateadas, los ojos saltando como ranas en el arroyo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p 3=""  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;p style="line-height: 3; font-family: verdana;"&gt;He aquí al Poeta&lt;/p&gt;
&lt;p style="line-height: 2.5; font-family: verdana;"&gt;¿O sea que la locura tiene al fin un nombre?&lt;br&gt;
¿O sea que este discurso es acaparable como los granos de trigo?&lt;br&gt;
¿O sea que ya pueden alzarse los párpados hinchados
y gritar en el viento: «Dios proveerá»?&lt;br&gt;
El viento que es todo y que se lo lleva todo.&lt;br&gt;
Dunas. Dunas. Dunas. Dunas.&lt;br&gt;
Lo que fulmina, lo que mata, lo que paraliza, ¿es esto?&lt;br&gt;
Lo que dispersa, lo que rasga, lo que divide, lo que enajena.&lt;br&gt;
Tengo la clara certeza de estar loco mientras me
balanceo en esta rama de abeto.&lt;br&gt;
Soy un búho, soy una hoja pintada, soy la luna.&lt;br&gt;
Y equivocándose siempre, sin embargo.&lt;br&gt;
Instrucciones, resoluciones. Pálido diccionario.&lt;br&gt;
Almanaque de las cosas, lista infinita. &lt;i&gt;Infero. &lt;/i&gt;&lt;br&gt;
Pero sólo entonces, sin embargo, la realidad del ínfero.&lt;br&gt;
O mejor dicho: realidad es ínfero.&lt;br&gt;
O mejor dicho todavía: sólo lo real puede ser infernal.&lt;br&gt;
Felipe el Hermoso: he ahí el Infierno.&lt;br&gt;
Alguien lo descubrió rápidamente y sacó provecho.&lt;br&gt;
Ejem. Dicho sea con sus propias palabras: &lt;i&gt;un crimen americano. &lt;/i&gt;&lt;br&gt;
Eliminando la residua y colocándolo en el centro del círculo:&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p  style="text-align: center; line-height: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;UN CRIMEN&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p 3=""  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;p style="line-height: 2.5; font-family: verdana;"&gt;De modo que como decía era éste el gesto de danzar sobre los escalones.&lt;br&gt;
No bajar ni subir, simplemente danzar sobre los escalones.&lt;br&gt;
Porque los escalones, como sabía Piranesi, no están encima ni debajo: están en todas partes.&lt;br&gt;
Ésta era la locura de Piranesi.&lt;br&gt;
La multiplicación de los escalones.&lt;br&gt;
La proliferación de las lilas en la primavera.&lt;br&gt;
La fiesta de la muerte.&lt;br&gt;
El mundo crece para la soledad, &lt;i&gt;mundus ad apokalypsis. &lt;/i&gt;&lt;br&gt;
Construimos ciudades que no podremos habitar.&lt;br&gt;
No es enteramente exacto.&lt;br&gt;
Construimos las imágenes de lo inhabitable.&lt;br&gt;
Estos son los espejos que salen de nuestras manos.&lt;br&gt;
Somos orfebres locos, cazadores obsedidos por un cántico.&lt;br&gt;
Mr. Pound con un mosquete al hombro junto a un árbol.&lt;/p&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Paisaje de lianas,  un sueño de Rogier Van der Weyden que se incluye sibilinamente en el cuadro, minúsculo, con un sombrero de castor a lo Robin Goodfellow. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align:left; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Símbolos espejeantes.&lt;br&gt;
La máscara debe estar escondida en algún lugar del bosque.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿Pero dónde? ¿En qué refugio soleado de la boca inmensa que es el bosque, que es como decir el desierto, los inquietos anillos de dunas, las olas del mar transfinito?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p 3=""  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;p style="line-height: 2.5; font-family: verdana;"&gt;¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde?&lt;br&gt;
Silencio. Por debajo de la masa de pelos asoma un hocico simpático.&lt;br&gt;
Cuatro orificios dispuestos simétricamente. De eso hay en todas partes.&lt;br&gt;
Son los cuatro orificios universales.&lt;br&gt;
Son los cuatro elementos y las cuatro letras.&lt;br&gt;
Son el Norte y el Sur, son el Este y el Oeste.&lt;br&gt;
Etc. Etc. Etc.&lt;br&gt;
Recoger piedras para clasificarlas sería más provechoso.&lt;br&gt;
Hallar la fórmula una vez es imposible.&lt;br&gt;
Hallar la fórmula siempre es todavía más imposible.&lt;br&gt;
Ja. Ja. Ja. Imposiblemente imposible.&lt;br&gt;
Mr. Pound se ríe sentado en cuclillas sobre un cono.&lt;br&gt;
Todo es real, todo es imaginario.&lt;br&gt;
La risa del mono hace un remolino con las hojas plateadas.&lt;br&gt;
El mono titubea pasándose un dedo por la boca.&lt;br&gt;
Coloca una pirámide sobre el cubo y una esfera en el vértice de la pirámide.&lt;br&gt;
La luna sobre el pico del abeto.&lt;br&gt;
&lt;p  style="text-align: justify; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;El mono se ríe con ganas, como un niño, y mira de soslayo el plátano que Mr.
Pound le había prometido.&lt;/p&gt;
&lt;p  style="text-align: justify; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;Luz que atraviesa los gruesos barrotes y proyecta una sombra enedimensional sobre el cuadrángulo.&lt;br&gt;
La sombra se sacude rítmicamente al impulso de sus estremecimientos.&lt;br&gt;
Es como una música de pequeñas campanas, como aquello con que termina la suite &lt;i&gt;Los planetas &lt;/i&gt;de Gustav Holz.&lt;/p&gt;
&lt;p  style="text-align: left; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;Din don din don din don din don din don.&lt;/p&gt;
&lt;p  style="text-align: justify; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;Algo que no se oye, una especie de ideograma hecho con el silencio y la cal.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p  style="text-align: justify; line-height: 2.5;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Como en la frase profunda de los gemelos siameses, donde uno es el asesino que escribe y el otro el asesino que escucha:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p  style="text-indent: 400px; line-height: 27pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;Todo fluye&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5615413006420121711-6100553299613849222?l=eljardindesimbolos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/6100553299613849222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/6100553299613849222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eljardindesimbolos.blogspot.com/2007/04/vater-pound_13.html' title='Vater Pound'/><author><name>Rogelio Saunders</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08163974059773922988</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_T_KZP9Uu38g/RhGu-rmFerI/AAAAAAAAAAk/taSXAPCOFbk/s320/Foto_para_perfil.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T_KZP9Uu38g/Rh-FI0ugKDI/AAAAAAAAABI/_EUYnFM10DY/s72-c/vater_pound_dibujo.bmp' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5615413006420121711.post-7597275077929004117</id><published>2007-04-11T06:27:00.000-07:00</published><updated>2007-04-11T07:01:25.111-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Observaciones'/><title type='text'>El camino a casa</title><content type='html'>&lt;p  align="right" style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Vivir la vida,
¿no es cruzar un campo?&lt;/span&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;p style="line-height: 18pt;" "align:right"&gt;&lt;span style=";font-family:Verdana;font-size:90;"&gt;
Perplejo ante&lt;br&gt;
la abrumadora&lt;br&gt;
sabiduría de los muros,&lt;br&gt;
trató&lt;br&gt;
de volver la vista&lt;br&gt;
atrás, hacia&lt;br&gt;
su vida&lt;br&gt;
oscura o clara como un&lt;br&gt;
túnel. Deslumbrado&lt;br&gt;
por el sol de invierno.&lt;br&gt;
Olvidado como&lt;br&gt;
el yermo espacio de juncos&lt;br&gt;
entrelazados sin futuro&lt;br&gt;
con la tierra negra.&lt;br&gt;
El largo,&lt;br&gt;
desmesurado camino inexplicable.&lt;br&gt;
El hombre-simio recorriendo&lt;br&gt;
con terror los campos desiertos,&lt;br&gt;
el espacio infinito,&lt;br&gt;
entre centelleos,&lt;br&gt;
entre gritos&lt;br&gt;
de devastación&lt;br&gt;
salidos&lt;br&gt;
de bocas pálidas,&lt;br&gt;
de mudas,&lt;br&gt;
sigmoideas cabezas repetidas.&lt;br&gt;
No había nada.&lt;br&gt;
No hubo nada.&lt;br&gt;
Sólo&lt;br&gt;
la casa vacía, el&lt;br&gt;
vacío espejeo&lt;br&gt;
de las manos. El sórdido&lt;br&gt;
ajetreo alegre de papeles&lt;br&gt;
revoloteando alrededor&lt;br&gt;
del hacha. Los lentos&lt;br&gt;
y feos edificios curvados&lt;br&gt;
bajo el denso cielo.&lt;br&gt;
El camino de hierro&lt;br&gt;
final, el vertiginoso&lt;br&gt;
fracaso. El humo&lt;br&gt;
de los ojos que,&lt;br&gt;
preguntando,&lt;br&gt;
parpadean.&lt;br&gt;
Un balbuceo&lt;br&gt;
como de niño que sueña.&lt;br&gt;
Un dedo que ondula&lt;br&gt;
en el vaho. El paso&lt;br&gt;
urgente no sujeto al hogar,&lt;br&gt;
fortuito&lt;br&gt;
como un beso:&lt;br&gt;
esa cara&lt;br&gt;
es la mía.&lt;br&gt;
En la multiplicidad&lt;br&gt;
del rezo,&lt;br&gt;
la boca sueña.&lt;br&gt;
Hay más cristales enterrados&lt;br&gt;
debajo de los cimientos&lt;br&gt;
del puente,&lt;br&gt;
de los que puede contar&lt;br&gt;
el ojo del hombre.&lt;br&gt;
Todos los días&lt;br&gt;
son el mismo día.&lt;br&gt;
Todos los rayos&lt;br&gt;
parten en dos el mismo ojo&lt;br&gt;
que gotea.&lt;br&gt;
La mano restaña&lt;br&gt;
la herida del ave&lt;br&gt;
con desgano&lt;br&gt;
o reluctancia.&lt;br&gt;
El caminante grita perplejo.&lt;br&gt;
Cae como un badajo el:&lt;br&gt;
«No he vivido ahora».&lt;br&gt;
Pero, ¿quién ha vivido?&lt;br&gt;
Nadie sabe&lt;br&gt;
a dónde va la mano.&lt;br&gt;
La boca&lt;br&gt;
habla para sí misma.&lt;br&gt;
El sordo sonido sacude&lt;br&gt;
los pastos amargos.&lt;br&gt;
híbridos, sin oportunidad.&lt;br&gt;
El ilusorio cristal vuelve,&lt;br&gt;
la historia&lt;br&gt;
se repite.&lt;br&gt;
Llegado a un alto&lt;br&gt;
casi final al absurdo&lt;br&gt;
pataleo o carrera,&lt;br&gt;
todo se levanta&lt;br&gt;
como un gran muro invisible&lt;br&gt;
fabricado por fantasmas.&lt;br&gt;
¿Cuál era tu casa?&lt;br&gt;
¿Quién hizo&lt;br&gt;
todo esto?&lt;br&gt;
¿Para qué? ¿Cuándo?&lt;br&gt;
Ritmo uniforme que va segando&lt;br&gt;
las pálidas,&lt;br&gt;
orgullosas cabezas&lt;br&gt;
con aburrimiento&lt;br&gt;
metódico,&lt;br&gt;
al término de un aquelarre&lt;br&gt;
descolorido,&lt;br&gt;
digno del movimiento&lt;br&gt;
sin defensa.&lt;br&gt;
Látigo acabado en codo que cruza&lt;br&gt;
la cara: el quebrado,&lt;br&gt;
irreconstruíble&lt;br&gt;
espejo.&lt;br&gt;
Las absurdas palomas&lt;br&gt;
pegadas&lt;br&gt;
como manos&lt;br&gt;
al cristal fallido.&lt;br&gt;
El sordo&lt;br&gt;
goteo en la&lt;br&gt;
vastedad vacía&lt;br&gt;
de la ajena casa,&lt;br&gt;
construida por nadie&lt;br&gt;
para nada.&lt;br&gt;
El silencioso&lt;br&gt;
páramo de los sueños&lt;br&gt;
cruzado&lt;br&gt;
por el relámpago&lt;br&gt;
de la risa.&lt;br&gt;
El miedo&lt;br&gt;
antiguo como la voz pánica&lt;br&gt;
que canta sola.&lt;br&gt;
Escalofrío&lt;br&gt;
del shakuhashi.&lt;br&gt;
¿De qué trataba&lt;br&gt;
todo esto?&lt;br&gt;
La madera se curva&lt;br&gt;
vencida por el peso&lt;br&gt;
del agua.&lt;br&gt;
La erizada&lt;br&gt;
cercanía de los campos&lt;br&gt;
y su imposible sueño.&lt;br&gt;
El movimiento&lt;br&gt;
ridículo como una&lt;br&gt;
escaramuza.&lt;br&gt;
Confusión&lt;br&gt;
amarga o&lt;br&gt;
meramente ingloriosa&lt;br&gt;
de noche y día.&lt;br&gt;
Noche y día&lt;br&gt;
las manos en la cabeza.&lt;br&gt;
Los pies&lt;br&gt;
sobre la tierra cruda.&lt;br&gt;
Diez mil años&lt;br&gt;
para saber esto,&lt;br&gt;
con certeza de brocal.&lt;br&gt;
Nuestra vida es como una&lt;br&gt;
batalla&lt;br&gt;
entre los cuernos&lt;br&gt;
de una serpiente.&lt;br&gt;
Los huesos entrechocan&lt;br&gt;
en la mano inmóvil.&lt;br&gt;
El final&lt;br&gt;
no es amargo&lt;br&gt;
ni sórdido.&lt;br&gt;
Es como una&lt;br&gt;
conversación junto a la ventana.&lt;br&gt;
La oblicuidad&lt;br&gt;
del cuello&lt;br&gt;
lo dice todo.&lt;br&gt;
Hay un ojo despiadado que mira&lt;br&gt;
desde la contraventana.&lt;br&gt;
Ojo de pájaro.&lt;br&gt;
Ojo inmóvil que de&lt;br&gt;
limita.&lt;br&gt;
Creeríamos&lt;br&gt;
que estamos enfermos&lt;br&gt;
sólo hoy?&lt;br&gt;
Qué sólo&lt;br&gt;
hoy supura, jadeando,&lt;br&gt;
la garganta,&lt;br&gt;
rehén de lo desconocido&lt;br&gt;
en pos del desviado ojo?&lt;br&gt;
Oh las flores&lt;br&gt;
de papel.&lt;br&gt;
Oh el rostro&lt;br&gt;
acanalado.&lt;br&gt;
Todavía&lt;br&gt;
corre pero ya&lt;br&gt;
sin el salvaje miedo,&lt;br&gt;
pues lo desconocido ha sido&lt;br&gt;
sepultado por la grisura&lt;br&gt;
de las ciudades.&lt;br&gt;
El tren sigue su marcha,&lt;br&gt;
borrando la encorvada espalda&lt;br&gt;
o lomo&lt;br&gt;
engrosado de escarmiento.&lt;br&gt;
Pero el ojo,&lt;br&gt;
mudo en su cuenca,&lt;br&gt;
abultado de horror,&lt;br&gt;
sigue fijo en el aire,&lt;br&gt;
en el espeso&lt;br&gt;
jarabe de sueño y nada,&lt;br&gt;
viendo la huella roja del camino&lt;br&gt;
y el trazo&lt;br&gt;
fulgurante del relámpago.&lt;br&gt;
Libre y muerto para siempre bajo&lt;br&gt;
los pálidos,&lt;br&gt;
derrumbados abedules.&lt;br&gt;


&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5615413006420121711-7597275077929004117?l=eljardindesimbolos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/7597275077929004117'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/7597275077929004117'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eljardindesimbolos.blogspot.com/2007/04/el-camino-casa.html' title='El camino a casa'/><author><name>Rogelio Saunders</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08163974059773922988</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_T_KZP9Uu38g/RhGu-rmFerI/AAAAAAAAAAk/taSXAPCOFbk/s320/Foto_para_perfil.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5615413006420121711.post-4364262909431670151</id><published>2007-04-09T11:40:00.000-07:00</published><updated>2007-04-09T13:11:03.024-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Discanto'/><title type='text'>Acerca del instante y el espacio (o del ser entendido como transparencia)</title><content type='html'>&lt;pre&gt;
&lt;p style="line-height: 20pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;
Como en un bodegón flamenco, dispuestos
sobre una mesa (una mesa
imaginaria, que es
y que no es: un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;plano&lt;/span&gt;
&lt;span style="font-style: italic;"&gt;de consistencia&lt;/span&gt;): papas
fermentadas por el calor,
diminutos quelonios de color de ciénaga,
el acre olor insituable del verano.

Arriba: la viga inmóvil.
El denso espacio vacante y su oro,
su incandescencia, su silencio.
Muertos locuaces congelados por el ardor,
por la impaciencia que selló sus párpados
como se sella una carta que nadie ha de recibir.
Allí, en el cenador acristalado,
con sus diez mil reflejos que son
el éxtasis del sol, su despedida, su ausencia.
Allí la luz es cristal (triángulos, hexágonos, fragmentos),
rayos detenidos en pleno movimiento,
e infinitamente en movimiento en forma
de zigzagueantes y agudos centelleos: la catedral
estallando sin fin como la voladura
de la cantera en piedra que ilumina:
piedra hecha de luz y luz petrificada.
Allí el sol es el hueco negro de un sombrero.
Nunca más el disco de lava puntual,
la asombrosa derrota del crepúsculo.
La hueca luz es ahora providencia y casa de espejos.

Los que danzan en el césped verde
(que a veces es violeta y también rojo)
son habitantes de un país de ensueño: ingenuos
holandeses
con sus trajes polícromos de la Edad Media.
Más que bailar, levitan.
Levitamos con ellos, fascinados
por ese pintoresquismo familiar,
por esa otredad entrañable que tal vez
es la del teatro de sombras o de marionetas.
Fábula mítica hecha de mimbre y paño.
De colores puros y del olor de la madera
recién cortada, recién bendecida, recién barnizada.
Olor del invierno esta vez, donde el calor
es igual a la intimidad y el vino
a las palabras que todos piensan y que nadie pronuncia.
Sonido de campanitas lejanas,
de cuentos de Navidad (subyugantes y horribles),
y de los altos abetos y de los hombres de paja,
con la pálida luz de las colinas y el río que transcurre
—opaco, doloroso—
bajo el arco de un puente que vimos o soñamos.
Suizos, daneses, luxemburgueses y noruegos,
con gordas caras sonrosadas de viejas sirvientas
como si fueran los entes (coloridos y risueños)
en los que el sol, allende el sol, se ha transformado.
Mundo de tela que habla.
Mundo contrario y el mismo.

Aquí, la noche. (¿La misma?)
El bodegón flamenco donde el calor es el frío,
la humedad infinita de lo olvidado.
El barroquismo de la nada, la acumulación
incesante de lo imaginario.
Allí donde no hay nada, todo es posible.
Lo imposible se retira, el sol se oculta
en el clímax del sol, en la sobreabundancia
de lo imposible.
No hay sol: nada es imposible.

Dos cambistas se inclinan
sobre sus manuscritos contables.
No la historia de la óptica, sino el rojo.
La precisión del detalle, la espesura de los signos.
Astucia o sutileza
infinita del gesto. Espacio
que nos atrae como un abismo cuya substancia
es el color inmóvil pero vivo:
el contorno trazado por el vértigo
de lo natural hecho sobrenaturaleza.
El naturalismo, bien entendido, es eso:
un vértigo como una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;scienzia&lt;/span&gt;,
una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ignorantia &lt;/span&gt;como un conocimiento,
una fe en los ojos como una ceguez homérica.
Ciegos, nuestros dedos irradian un contacto divino.
Ciegos, también, cuando nuestros ojos palpan.
Ojos que recorren la imagen como un cuerpo.
Dedos que subtienden el cuerpo como imagen.
¿Acaso no hay, en una sola
gota de agua, infinitas gotas?
Pintar el mar gota a gota: intención
admirable, propósito imposible.
Pero la lluvia está allí, cayendo sobre el puente
con sus rectilíneas agujas convencionales:
hipóstasis absoluta del grabado y madre
de la caricatura cómica o del dibujo animado.

¿Cómo hacerlo?
Enloquecer es hacerlo.
Los remolinos del sol como rehiletes
de fuegos artificiales. Como incendiados
pozos de petróleo en la noche del Mediterráneo.
Sí, la noche.
El frío sonriente volviendo con su salmodia irrechazable.
La hierba violentada por un zumo
primaveral que va fundiendo la escarcha
bajo los pies descalzos y deseosos,
palpitantes como las piernas que los guían
hacia no se sabe qué espasmo último del invierno
que aplacaría al corazón incesante y melancólico.
Nada lo calmará. Nada puede calmarlo.
Su carne es de la noche y la noche
es el día absoluto, la transparencia sin nombre.
La imagen que, impura hasta el aborrecimiento,
ya no puede ser más pura, más intensa, más &lt;span style="font-style: italic;"&gt;directa&lt;/span&gt;.
Hay un momento del color en que todo concepto culmina.
El estatuto del tiempo se realiza en la atmósfera.
Es esto: la fermentación estática
de los oblongos objetos en la hendedura del instante.
Cosas que son seres y seres que son cosas.
La suspensión que indefine lo derogado y lo vivo.
Hoy, ahora, ayer: imaginarios.
Mañana: imaginario.
La densidad impalpable del espacio vacío,
del espejo vacío, de los ojos vacíos.
(Y ese cuerpo absolutamente vacío,
¿acaso no es la imagen?
Cuerpo negro de la luz,
sol negro del día devuelto a su intimidad sin origen,
a su pregunta infinita, a su vértigo y su nada.)
Como si mirar
fuera siempre más que mirar,
y oler fuera más que oler.
Como si todo fuera siempre más y este &lt;span style="font-style: italic;"&gt;más&lt;/span&gt;
lo hiciera desbordarse y pudrirse y autofecundarse.
Dar a luz el pozo en que la luz
muere y nace, instante contra instante,
como un desierto de piedra en que toda
sombra es presencia,
canto fúnebre del sol, eternidad del eclipse.
Todo dios fue ya siempre descalificado por el hombre.
Todo instante, sustituido por un acto.
Una circularidad vertical resume todo reflejo.
El ojo-observatorio es plano como un sonido
aplastado lúdicamente sobre su propia resonancia.
Ese vasto espacio cómico de la música.
Vasta tierra invisible de la desnaturalización inmóvil.

Allí: los objetos dormidos,
inverosímiles entrecruzamientos del futuro.
Rayaciones de niebla sobre sórdidos,
inútiles, descoloridos fragmentos artesanales,
como dedos veloces tras el cristal opaco.
El salvaje reclina la cabeza.
En el bodegón, ¿es siempre la misma hora?
Todo vacila, todo duda.
El centelleo de la letra: el arcaísmo
indefinible de lo impreso. La Historia
como una calavera de azúcar envuelta en celofán tardío.
El ilusorio objeto que vela (o que transfirma)
el ojo dorado e incesante del Fenómeno futuro.

Es esto lo que late
a veces detrás de la frente, como un ala.
Esto y los relámpagos
inconclusos e imperfectos de figuras
que no podemos identificar
que no podemos retener,
pero que nos dejan un sabor pertinaz de incognoscible
con su cartograficación absoluta y momentánea.

No la peripecia, sino el diminuto
cristal de hielo que se solidifica
y se evapora. Intenso y doloroso
como un latigazo. ¿Dónde estamos?
La nostalgia (como la voluntad) es un instrumento.
Pero también es un método, un artificio y una técnica.
El llanto mismo es motivo de contemplación con su sabor salado.
Que nos recuerda al mar que nos recuerda el enigma
de lo inmenso,
que es el mismo de cada gota y cada ojo.
¿Dónde hay más soledad que en el oleaje infinito?
Inmóviles y en perpetuo movimiento.
El ego no está allí, como el sol
no ha estado nunca sobre nuestras cabezas.
Todo es más complejo y menos complicado.
Más sencillo y menos simple.
Más evidente y menos verdadero.
La seguridad del sonámbulo (dijo alguien alguna vez)
proviene de que sus percepciones
no son interferidas por ninguna sensación,
por ninguna enseñanza, por ningún significado.
Esto hay que dejarlo resonar, inconcluido.
Como sucede con la palabra realidad
una vez que se ha suprimido el énfasis que la hacía posible,
equivalente del ur y representante del Edicto.

Es aquí, extrañamente aquí.
No un aquí sin ahora: algo más extraño.
Un vuelco de los ojos
hacia la insubstancialidad de los dioses.
Una apertura de la mente
hacia la ausencia sin límites.
Lo demasiado abstracto
es inocente e inquietante como la carne de un niño.
El novum tiene la involuntaria sencillez de una sonrisa.
No será entonces (todavía
cabalgamos en símbolos), pero eso
es lo que puede verse
a través de los objetos,
de las cosas transparentes.
Ya que todo está aquí
reunido, envolviéndonos.
Esta atmósfera misma
es el significado del Tiempo.
Mas, ¿dónde está lo desaparecido,
lo que soñamos ayer, el laberinto y el árbol?
El mundo mismo es el espacio vacante,
aunque no podamos comprenderlo.
El simple &lt;span style="font-style: italic;"&gt;más&lt;/span&gt; que ríe burlonamente en lo oscuro.
El bodegón inmóvil donde todo burbujea,
interrumpido por el parpadeo que subdivide los segundos.
Toda afirmación, allí, no puede ser sino una pregunta.
Como en la metamorfosis sucesiva de los temas
o de los motivos de una sinfonía.
Donde todo se pone en marcha y nada avanza.
Donde todo, sencillamente, se &lt;span style="font-style: italic;"&gt;encamina&lt;/span&gt;.
No hay movimiento: sólo metamorfosis.
La mitad de un desplazamiento imaginario
y la mitad de esta mitad, infinitamente.
&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Inter alia&lt;/span&gt;: paseos en el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;spatium&lt;/span&gt;.
(Paseos que, en realidad, van desplegando el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;spatium&lt;/span&gt;.)
Entre un pensamiento y otro,
nace la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cosa mentale&lt;/span&gt;.
El hundimiento de la existencia que hace
perceptible el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;instante&lt;/span&gt;.
Vemos. Pero, ¿qué vemos?
La fermentación fecunda, oímos las voces.
Todo está vivo, hostil o entrañable.
Humano, siempre demasiado humano.
A través de lo inverosímil o de lo fantástica
mente pintoresco de un carnaval en la nieve.
Todo se hunde porque todo permanece.
Todo desaparece porque todo persiste.
Todo está suspendido, navegando en el tiempo.
Disperso como los cristales
de luz del cenador constituido de reflejos
donde el sol es la instantaneidad de lo que no ha sucedido.
Oscuridad cegadora cuya aspersión, siendo infinita, no termina.
No hay centro ni origen.
No hay progreso ni historia.
Pero los dioses
seguirán existiendo mientras exista el sueño.
El sueño es la puerta mágica que nos une
con nuestra cantidad de desconocido.
Suspendidos en nuestra noche
y aún más absortos en el día.
Engendrando la geometría con un ojo
frío y sobresaltado.
El exaltado ojo en éxtasis del Observatorio.
El ojo ciego y vidente, colmado y cóncavo.
El ojo doble y único del instante
y el espacio: cadencia
del vértigo donde nada se mueve.
Vitral transparente de la mente (ese
confín de confines),
cuyos pedazos vuelan sueltos en indecisión eterna,
impulsados por el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;más allá&lt;/span&gt;
de su silenciosa insistencia cristalina.
El mismo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;más allá&lt;/span&gt; que ha dado al sueño del mundo
su realidad autosuficiente y dolorosa.
Y por la cual el mundo, siendo la Presencia,
es lo ausente, lo incomprensible, lo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;inhabitable&lt;/span&gt;.
No es que la vida esté en otra parte,
sino que es el mundo mismo el que está en otra parte
estando en todo momento delante de nuestros ojos.
Falsos profetas o locos, conscientes
de una verdad indecible, permanecemos en él.
Ni celebrantes ni cínicos,
ni resignados ni hipócritas.
Simplemente &lt;span style="font-style: italic;"&gt;permanecemos&lt;/span&gt; en él,
mientras nos nace en el rostro
algo muy semejante a una sonrisa,
pero que en realidad es el movimiento
total y sin consecuencia de la mente que ha &lt;span style="font-style: italic;"&gt;comprendido&lt;/span&gt;.
Que ha estallado, que ha enloquecido.
Mente girasol o mente remolino,
idéntica al sol-histrión que ilumina artificialmente.
Pero la luz es real (o mejor dicho: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;transreal&lt;/span&gt;)
como la mente que la nombra. Salvo que la mente
es ilimitada: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;space pantin&lt;/span&gt;
que puede confundirse con una claraboya,
con un avance del mar, con un olor indescriptible.
Con todo lo que fermenta,
lo que muere y lo que resucita.
Su permanente despliegue, ya se sabe, es locura.
Pura locura del pintor que se extravía en el detalle.
Y sin embargo, allí están
las cosas transparentes,
las cosas máximas allende la explosión sin tamaño.
Allí está la cabeza del salvaje, balanceándose como un pino.
El testimonio visible del viento
dando contra la ropa tendida,
haciéndola restallar con una resonancia pura.
Eso: la ropa que danza
y el viento que suena.
El instante y el espacio
como el latir de un diafragma.
La huella ensoñada del pintor
desdibujándose en la nieve del cuadro.
Nada más que lo que es (que lo que está):
incesante, transparente, sin límites.





&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/pre&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5615413006420121711-4364262909431670151?l=eljardindesimbolos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/4364262909431670151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/4364262909431670151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eljardindesimbolos.blogspot.com/2007/04/acerca-del-instante-y-el-espacio-o-del.html' title='Acerca del instante y el espacio (o del ser entendido como transparencia)'/><author><name>Rogelio Saunders</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08163974059773922988</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_T_KZP9Uu38g/RhGu-rmFerI/AAAAAAAAAAk/taSXAPCOFbk/s320/Foto_para_perfil.png'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5615413006420121711.post-7844170351449553764</id><published>2007-04-08T06:05:00.000-07:00</published><updated>2007-04-09T13:14:09.191-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sils Maria'/><title type='text'>Sueño del sastre</title><content type='html'>&lt;div width="80" align="left"&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;font-family:verdana;"&gt;¿A qué pensarlo más? Tú eres el pequeño sastre&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;font-family:verdana;"&gt;que vivió y murió perdido en el laberinto prodigioso de sus telas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Ajeno&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;(y nada ajeno) a la malicia de la vieja dama&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;cuyo ojo exorbitado podía desbordar la ralladura de la claraboya.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Entonces apareció el hombre del tiempo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;con su sombrero deshilachado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;arrastrando un lingote de oro falso cocido a la faltriquera bulímica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;El delegado Sepher abrió la gran puerta del juzgado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;y el taimado Wu se metió a deshoras por una ventana abierta &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;del consultorio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Hablaron los azadones escorados contra el estuco a lo Anderssen&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;pero su discurso retrocedió ante el fragor magnífico de los cuatro &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;músicos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;errantes perpetuos por la sopa, por la esmeralda empelusada, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;por la piedra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Aquí me ve, dije, soñando mi sueño bajo el molino, subido en la acacia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Oh árbol —dije. Aquí me tienes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Años. Honor o inquietud. Sudar sonoro. A nada conduce.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Los orificios alineados una vez y ahora rebeldes&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;cambiaron las tornas a obleas de mucho distingo en medio &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;del desparramo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;O: el Desquicio. El temido ondear y sil(a)b(e)ar en tabla y copa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Se fueron cañada/bosque abajo los romeros, inflados de placer, gordos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;si felices. Canté, no. El cal-callar acaso. Rodrigos encuadrilados, y sucios&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;prometeos argollando cabezas bajo el ensotanado polvo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Licencia, digo. Al canto, el entralgo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;devuelto por el pie del gordolobo subido en el colorinesco tobogán.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;No niños sino papeles. No el sol sino el trágico reír, allende el tronco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Troncal reír. Lengua hinchada del risoto. Al sopeso, calavera. Oh.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Y luego éstos atravesaron nuevos ríos, sin inaugurar nada.&lt;sup&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Todavía preguntándose: quién eres.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Al espejo, al siempre niño, subdentado y perplejo. Más allá del.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Y: nunc-quan. Ya era hora. Canta la nada temible escolopendra&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;deslizándose dentro del (y aquí llegamos) tazón/tarro de sal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Vinieron cientos de sabios y genios&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;como pequeños diablejos saltando dados al azar. Sí: un golpe de&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;da-dos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;jamás abolirá el jamás. Dígame qué le ha parecido eso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Señores, por favor. Tejas en el mucho hablar sin que haya nadie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;En el mucho morir sin que haya muerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Y en el mucho soñar sin que haya sueño/soñador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Grita, hermanita, atada al mástil mayor. Grita, calaverita. Ji ji.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;¿De modo que soy el pequeño sastre por fin?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Ah, si pudiera mis telas coser.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;La oscura escansión que resuena en el valle, sin dador, sin ofrenda&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;trae un espacio lento como un cortejo de campo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;llevando el cuerpo (el gran cuerpo)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;hijo de pascuas de nunca acabar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Persigo al último malo por los pasadizos de mi encariñada bota&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;y finjo que no soy el que asomado a la ventana mira&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;el lento pincel sobre la tela negra, pintando a la sombrerera china.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;A la una, dijo. Y: ya verás tú. Cuchichearon obscenos los tetralívidos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;a espaldas del innomado incompleto. En el «no es» aún canto hubo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Volvió a sudar la lámpara asordada. Volvió el héroe a su espectáculo &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;de mosquitos. Y todo lo que hubo siguió sin no ser, gran fabuloso s/ido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;El hermano encogido de hombros y el ya encogido se desesperaron, se abrazaron&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt; oh padre y era como un juego. Camino de. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Labor que sea, la hez ingurgió. Indelineó el pan mullido: hacia atrás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;No hoy. Los camineros abrieron el tonel. Sacaron la sal. ¿Qué?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Los gigantes yendo de proa a estribor, pintado balancear. O escrutando&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;algo: piedra sorprendida por la tela. Ni viviré ni moriré. Ni hablaré&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;ni callaré. El querubín cantó.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Es esto —salmodió&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;el inspeccionador. Sastre: haz lo que sabes hacer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Maimón, Alí se ha subido sobre el techo de la sinagoga.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Colgando de la faltriquera del ciclista&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;cien diablos cantan una canción marinera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Ya sabía que no volverían, dice el anciano&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;asomado al balcón de amour.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Créame: he buscado por todas partes&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;eso que usted dice.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Concluiré esta carta mañana, no hoy.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Porque, o bien hay palabra&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;o bien hay historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Gracias por las indetenibles construcciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Por los ojos muertos de las doncellas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Hágase a la idea de ya no amanecer ni noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Soledad del pliegue privado de futuro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Sin el esperanzador espero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Mis pasos dentro de mis pasos como espejos dentro de zapatos vacíos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Insoslayables incendios en catedrales de papel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Ojo testigo de cargo del pensamiento enhebrado a la catástrofe &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;y a su olvido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Niño de tamaño natural, gesticulando en el vidrio como el prototipo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;de un pez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Nunca soñó. O su sueño era éste.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Al fin el rielar sobre hojas de loto como manchas de aceite.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;El silencioso no del guardián, antes o después de la partida de dominó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;El largo y único pasillo. La endeble luz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Iba a hablar y se desolidarizó lo fabuloso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;Aún hay ojo —quiso decir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;La mano gruesa como una frazada cubre la frente&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;y dice: &lt;i&gt;Dejemos amanecer&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt; font-family: verdana;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;








&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5615413006420121711-7844170351449553764?l=eljardindesimbolos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/7844170351449553764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5615413006420121711/posts/default/7844170351449553764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eljardindesimbolos.blogspot.com/2007/04/sueo-del-sastre.html' title='Sueño del sastre'/><author><name>Rogelio Saunders</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08163974059773922988</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_T_KZP9Uu38g/RhGu-rmFerI/AAAAAAAAAAk/taSXAPCOFbk/s320/Foto_para_perfil.png'/></author></entry></feed>
